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Liquidaciones de verano- Compulsiones

Jueves, Febrero 15th, 2007

El verano es esa época del año en donde disfrutamos del sol, del tiempo libre, y aprovechamos para organizar nuestras vacaciones.
Pero también, como sucede desde hace varios años y estando aún en plena temporada, las marcas arrancan con sus rebajas, y nos tientan con las vidrieras colmadas de carteles ofertando descuentos y liquidaciones de temporada. Frente a tal bombardeo de ofertas, como controlarse?

Hoy en día, el consumo se ha convertido en un factor valorado socialmente, que marca tendencias y define posiciones sociales. Siendo un recurso que ha quedado al servicio de la moda.

Por un lado, ir de compras puede resultar una buena terapia para evadirse de los problemas cotidianos. Pero como cualquier conducta placentera es susceptible de convertirse en adicción. En algunos casos, puede devenir en un impulso irrefrenable, difícil de controlar.
La adicción por las compras en sí misma, afecta a poca gente, pero es más común de lo que se cree. Se suele gastar más de lo que se puede en cosas que realmente son innecesarias, por el solo hecho de comprar.

Esta patología emergente de la sociedad moderna recibe el nombre de oniomanía (del griego onios: para la venta), refiriéndose al apego o adicción a las compras. La persona siente el deseo obligatorio y el impulso incontrolable de hacer compras. La compra genera la satisfacción de ese deseo y la sensación de bienestar. Pero como en toda adicción esa satisfacción es temporaria, luego sobreviene la culpa, la ansiedad y la depresión, y es necesario volver a comprar para apaciguar ese estado, cayendo en un círculo vicioso.

El síndrome del comprador compulsivo afecta a hombres y mujeres, comprendidos entre 30 y 40 años, que generalmente se caracterizan por la baja autoestima, poco autocontrol, sentimientos de inseguridad, tendencia a la fantasía, sensación de soledad o vacío espiritual.

Las compulsiones se definen como comportamientos o actos mentales cuyo propósito es prevenir o aliviar la ansiedad. Se presenta bajo la forma de una fuerza interna que presiona al sujeto, bajo la amenaza permanente de un incremento del nivel de angustia, y lo moviliza a realizar una determinada acción, o a pensar en alguna idea.

La causa que provoca la adicción a las compras se desconoce, pero los especialistas sostienen que hay diversas variables que intervienen a nivel causal: biológicas, sociales y psicológicas.
Desde el aspecto biológico se hace referencia a anomalías cerebrales vinculadas a ciertos neurotransmisores (serotonina), que determinan la falta de control sobre la impulsividad.
Entre las razones de orden psicológico los factores determinantes son el miedos, las depresiones, vacío emocional, y la autoestima baja. La compra es un intento para manejar estas sensaciones.
En el orden social, se juega la característica consumista de la sociedad actual, el valor social que adquiere la capacidad adquisitiva y la tendencia a crear necesidades donde no las hay.

Recientemente se ha publicado un artículo donde se sostiene que los compradores compulsivos comúnmente padecen otros trastornos psiquiátricos como depresión, trastornos de ansiedad y otros trastornos en el campo del control de impulsos, como el juego compulsivo y los atracones de comida. Esta tendencia se encuentra en la etapa de investigación.

La compra compulsiva, no es un diagnóstico psiquiátrico establecido aún, pero en este momento se está evaluando su inclusión en la próxima edición del Manual de Diagnósticos y Estadísticas de los Trastornos Mentales (DSM-IV).

En cuanto a pronóstico y tratamiento, esta adicción a diferencia de otras, es más difícil de detectar por el objeto de adicción en juego (las compras), y por la socialización del mismo. Y muy raramente, una persona acuda por cuenta propia en busca de ayuda profesional para tratar su tendencia a comprar compulsivamente. La mayoría de las veces no se lo considera un problema sino un comportamiento normal, hasta que comienza a afectar otros ámbitos como el laboral, se crean deudas, surgen las discusiones familiares, el malestar anímico y el incremento de ansiedad.

Lic. Eliana Maratea

Referencias
Adictos al shopping

La Oniomanía

El Diván

Del rito a la obsesión- Rituales Obsesivos

Jueves, Abril 20th, 2006

Este es un mes particular en el que vemos movilizadas nuestras vidas por la espera de estos días de la Semana Santa. Cada uno organiza y administra esos días en función de sus creencias, necesidades, responsabilidades o deseos. Pero para todos y por el motivo (o destino) que se le atribuya, la semana santa resulta ser significativa.

Para algunos este es simplemente un tiempo de ocio, de viajes que permite cambiar de aires dejando la rutina diaria.

Para los creyentes es como un tiempo para serenar el espíritu y meditar.
El pueblo hebreo celebra las Pascuas en conmemoración de la víspera del éxodo de la opresión egipcia en busca de la Tierra Prometida por Dios a Abraham. Para los cristianos, la Pascua es el paso de Cristo de la muerte a la vida y es la más importante de las fiestas cristianas. En la Semana Santa se recuerda la entrada triunfal a Jerusalén, la Última Cena, la Crucifixión y la Resurrección de Cristo.

Todas estas ceremonias constituyen acciones sagradas del rito religioso. La religión en si constituye una creencia a la cual nos aferramos en busca de paz, tranquilidad, protección, contención, perdón y respaldo. Constituye una especie de bastón en el cual nos apoyamos. Nos ofrece esa protección y cuidado que anhelamos a cambio de hacer ciertas renuncias, y las ceremonias religiosas constituyen el medio por el cual reactualizamos a cada instante esas renuncias. Nos refugiamos en la religiosidad a través de tales actos a fin de alivianar culpas por pensamientos, obras u omisiones, buscando el perdón de ese Dios supuesto, que en su omnipotencia nos aloja, reconoce y autoriza. En fin…buscamos calmar angustias a través de rezos e invocaciones.

Suele pasar que no siempre somos concientes del significado de esas ceremonias, sino que a veces se realizan casi automática y rutinariamente, como ir a misa los domingos. Pero en ciertos casos se convierten en prácticas compulsivas que si se suspenden generan desamparo y angustia, y hasta culpa. Entonces los ritos religiosos socialmente establecidos y compartidos se convierten en actos obsesivos compulsivos que comandan y determinan la vida de esa persona llevándola a realizar siempre una acción reparadora de la falta cometida.

En este punto es donde se articulan religión y obsesión, y tomando esta descripción como punto de partida, es posible hacer una comparación entre estos ceremoniales religiosos y las acciones obsesivas. Ya Freud [i] menciona los puntos de semejanza entre ambos, tratando de explicar la dinámica psíquica de la personalidad obsesiva. En esa relación hace hincapié en la angustia, la culpa por omisiones, la privacidad e intimidad con que se insta a realizar los actos, la significación individual que cada uno le atribuye y el carácter simbólico de los mismos.

Todos generalmente revisamos varias veces si cerramos bien la puerta, el gas, si apagamos la luz antes de salir o de irnos a descansar, nos lavamos las manos a cada rato, etc. Pero para algunas personas estas acciones se convierten en prácticas impulsivas que se realizan repetidamente más allá de su voluntad conciente. “Juancito es un obsesivo con esas cosas.”
Las obsesiones son pensamientos que se repiten de forma insistente a pesar de la voluntad del individuo, y que escapan a su control.
Si los pensamientos obsesivos se convierten en gestos de conducta casi automática, devienen en compulsiones, acciones o manías que la persona se ve forzada a ejecutar para sentirse mejor o, al menos, tranquila. Es consciente de lo absurdas e irracionales que son, pero se siente incapaz de eludirlas.

El ceremonial del neurótico obsesivo consiste en pequeñas prácticas, en las que supone las cosas de determinada manera y en cierto orden en lo que hace a acciones de la vida cotidiana, que lleva a cabo siempre de la misma manera, convirtiéndose en acciones sagradas.
“El individuo que padece de compulsión se comporta como si estuviera bajo el imperio de una conciencia de culpa de la que, no obstante, él no sabe” [ii].El sentimiento de culpa nos influye tanto porque tenemos miedo a ser abandonados. Esto es totalmente inconsciente para él, solo se ve llevado a realizarlo sin saber porque.

Sobre esta culpa se articula la angustia y la necesidad de castigo, y el ceremonial comienza entonces como una acción de defensa, como una medida protectora. Y de que se protege? De esos pensamientos malignos, que lo llevarían a la tentación, a lo prohibido, a lo que no corresponde, a lo que debe renunciar.
En el caso del religioso tales renuncias implican la satisfacción de los deseos sexuales, egoístas, y perjudiciales para la sociedad. En el caso de la neurosis obsesiva se trata de deseos de orden sexual (inconscientes).

La religión posee un estatuto público, compartido, universal mientras que la religión del obsesivo es privada. Freud se refiere a los rituales calificando a la neurosis como una religiosidad individual y la religión como una neurosis obsesiva universal.

Todos tenemos preocupaciones o pensamientos repetidos, y sobre todo cuando pensamos en nuestra seguridad. Pero cuando esos pensamientos comienzan a interferir en nuestra vida social o laboral, y llegan a dificultar nuestras relaciones,o alterar nuestra paz interior y nuestra libertad, se convierten en un tema a considerar. De la misma manera las prácticas religiosas pueden convertirse en actos que se realizan compulsivamente en busca de una tranquilidad alterada por pensamientos irracionales que se ubican en el orden de lo obsesivo. Por eso será necesario estar atentos y ser precavidos en la forma en que pretendemos resguardar nuestra vida emocional, sin que eso implique un desgaste psíquico.

Lic. Eliana Maratea

[i]; [ii]: S. Freud, Acciones religiosas y prácticas obsesivas, Tomo IX, 1907, Amorrortu