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Cuando el cuerpo habla

Viernes, Febrero 15th, 2008

Porqué hay personas que se enferman siempre? Porqué alguien tiene anginas fuera de la época esperable,… o tiene alergias a repetición, … o le salen manchas en la piel sin haberse expuesto al sol, … o se brota de urticaria sin razón? Es ante estas situaciones que el médico le sugiere al paciente realizar una consulta psicológica. Se trata de las llamadas “enfermedades psicosomáticas”, es decir aquellas enfermedades que si bien presentan una predisposición orgánica para desarrollarse, cuentan con un factor emocional o stressante que suele precipitar su aparición, o su re-aparición. Dentro de estas enfermedades podemos mencionar psoriasis, lupus, vitiligo, colon irritable, alergias, sintomas respiratorios, asma, hipertensión arterial, artritis rematoidea, algunas patologías endócrinas, etc.

Son enfermedades en donde la intervención del médico es necesaria y permite aliviar el síntoma, el dolor, y la urgencia del cuadro presentado, pero donde no puede intervenir sobre el factor emocional que lo desencadena. La reaparición de la enfermedad da cuenta de que ese aspecto aún está sin resolver y requiere ser trabajado, por eso, el cuerpo habla. Habla y reclama ser escuchado.

Generalmente el paciente que decide trabajar sobre ésto al comienzo, al ser interrogado no encuentra nada que tenga que ver con lo que le pasa, ignora la relacion entre el síntoma presentado y el malestar psíquico que lo condiciona por ser éste de orden inconciente. Éste rasgo inconciente es el que lleva a poner en el cuerpo lo que debería elaborarse a conciencia.

El trabajo terapeútico requiere ir en esa dirección, tratado de desenmarañar la red de sustituciones tras la que se oculta el aspecto causal de ese malestar. No es un trabajo fácil, ya que implica enfrentar situaciones movilizantes, que suelen ser angustiantes, y que por tal motivo se ha tratado de olvidar creyendo de esta manera resolverlas, y alcanzando un estado de salud aparente. Pero no se resolvió, simplemente se apartó transitoriamente.

Algo mas…

Fobia Social

Jueves, Abril 21st, 2005

Actualmente nos enfrentamos a una nueva serie de patologías en las que el factor social es un patrón que se repite. En una oportunidad anterior nos hemos referido a los Ataques de Pánico y sus implicancias, en esta caso planteamos las características sintomáticas de otra de estas patologías.

Las fobias están relacionadas con los miedos que uno suele tener. Todos tenemos miedo a los accidentes, robos, a algunos animales, a determinadas enfermedades, etc. En esos casos el tener miedo ayuda a mantenernos alertas con respecto a algunas conductas, comportamientos o procedimientos, nos advierte.

Pero en algunos casos ese miedo es más específico y se presenta con características particulares, generando fundamentalmente una limitación en algún aspecto de nuestras vidas, en tanto para controlarla es necesario evitar el encuentro con ese objeto. Este miedo se caracteriza por ser inapropiado en relación al peligro que representa verdaderamente el objeto, inoportuno en tanto se presenta en momentos inapropiados e injustificado.

Con el término fobia social se hace referencia al miedo que se presenta ante situaciones complejas como son las circunstancias sociales, el encuentro con los otros, la exposición ante los demás. Lo que caracteriza a esta fobia es la experimentación de ansiedad, incertidumbre, e inseguridad ante encuentros sociales, como cualquier persona, pero con mayor intensidad. Al mismo tiempo suelen presentarse los siguientes síntomas:sudor, temblor muscular y de voz, rubor, etc. Este conjunto de síntomas intensifica la vulnerabilidad e inseguridad de la persona, transformando el encuentro en algo desagradable. Las limitaciones son mayores, y afectan no solo la vida social, sino también el ámbito laboral, ya que resulta difícil afrontar toda situación que implique exponerse, conversar, tratar con otro, ser observado, dar cuenta de uno mismo, etc. Las posibilidades de ocio y de progreso profesional se ven seriamente perturbadas y obstaculizadas.

Los elementos principales que definen una fobia social son:

  • Preocupación por llegar a ser el centro de atención en un encuentro social.
  • Temor de ser mirado y observado por lo que se esté haciendo.
  • Temor a ser presentado a alguien.
  • Dificultad para manejarse en comercios y relaciones administrativas.
  • Terror a dirigirse a un público o grupo de amigos.
  • Dificultad para realizar trámites o llamados telefónicos.
  • Dificultad para confrontarse en el trabajo o hacer reclamaciones (incluso si se tiene la razón y el derecho de hacerlo)
  • Las reuniones sociales resultan desagradables, y en caso de no poder evitarlas, generalmente permanece evitando llamar la atención.
  • Se evitan los espacios cerrados donde hay gente.
  • Se tiene la sensación de ser mirado y desvalorizado.
  • Temor a decir algo que parezca ridículo o inadecuado.
  • La persona se angustia ante la posibilidad de sentir angustia.

En tales circunstancias, la sola anticipación en el pensamineto acerca de lo que podría llegar a pasar en esos encuentros, puede aumentar la ansiedad, despertar el miedo y poner en marcha el mecanismo de defensa adoptado como recurso: la evitación.

También son frecuentes precursores de la fobia, las autocríticas que estas personas se dirigen: “pareceré tonto/a”, “debería hablar pero no se me ocurre nada”, “estoy haciendo el ridículo”, “parezco torpe”, “me consideran inferior”.

Y no son menos favorables los pensamientos acerca de las experiencias negativas: haber tenido una mala experiencia una vez, lleva a temer que la siguiente sea igual o peor, generándose la creencia de que así será ycayendo en el circulo de la profecía que se auto-cumple frente a la próxima vez, con lo que de nuevo se alimenta el temor para la siguiente ocasión.

A nivel terapéutico, existen distintas psicoterapias exitosas contra la fobia social, siendo un problema clínico relativamente sencillo de solucionar comparado con otros trastornos mentales mayores. El abordaje de dicha problemática dependerá de las características de la misma, el paciente y el profesional competente con el cual se decida iniciar tratamiento.

Si bien se pueden intentar algunas soluciones por cuenta propia, es conveniente la orientación de un profesional para llevarlo a cabo.