Me parece pertinente comenzar el presente artículo preguntándome ¿Qué es una escuela inclusiva?. La palabra incluir significa ser parte de algo, formar parte del todo. La educación inclusiva trata de acoger a todos los niños comprometiéndose a proporcionar a cada estudiante el derecho inalienable de pertenencia a un grupo, a no ser excluido. La inclusión nos da a conocer que el aprendizaje en grupo es la mejor forma de beneficiar a todos los alumnos, no solo a aquellos etiquetados como “diferentes”. Todos los niños pueden aprender dentro de un aula ordinaria, al valorarse en ella la diversidad, ésta fortalece a la clase y ofrece a todos sus miembros mayores oportunidades de aprendizaje.
La inclusión se centra en cómo apoyar las cualidades y necesidades de cada niño y adolescente en el contexto escolar. Se educa a todos los estudiantes dentro de un único sistema educativo, proporcionándoles programas educativos (adaptaciones curriculares), apropiados que son estimulantes y adecuados a sus capacidades y necesidades.
La integración escolar ha abierto la posibilidad de que alumnos con necesidades educativas especiales se incorporen y formen parte del sistema ordinario de educación. Es un modelo de escuela en el cual todos los alumnos forman parte, independientemente de sus características personales, psicológicas o sociales.
Es una estrategia educativa, que conduce a una integración social y a su vez conlleva una aceptación de “lo diferente” al resto.La escuela integradora beneficia no sólo a los alumnos integrados sino a toda la comunidad educativa.
La integración escolar implica que ningún alumno sale del aula para recibir apoyo, sino que el apoyo se recibe dentro del aula, lo que implica que el profesional de apoyo realice una importante tarea de coordinación con el docente a cargo de la clase.
Nuestra tarea como psicopedagogas es ayudar a diseñar, adaptar y ofrecer un asesoramiento y una evaluación del aula apropiadas a las necesidades de los alumnos más que a comprobar, clasificar y etiquetar a cualquier estudiante en particular. No se trata de iluminar las diferencias sino de aceptar su existencia como distintos modos de ser del individuo dentro de un contexto social. Debemos ayudar a los alumnos a que desarrollen al máximo de sus capacidades tanto intelectuales como sociales.
Patricia Asnaghi
Psicopedagoga
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