En el ámbito de nuestros consultorios, un año más padecemos el mismo fenómeno: Padres, maestros y directores llegan a esta altura del año y parecen desbordarse por la situación escolar de aquellos alumnos que “no se sabe si pasan” de grado. “La maestra dice que si él pone voluntad y se esmera, ella le puede dar una mano para compensar…”. Es así como psicopedagogos y psicólogos empezamos a recibir derivaciones, informes y pedidos de evaluación al por mayor, esperando en algunos casos y exigiéndonos en otros, una solución mágica que resuelva lo que no se hizo durante el año. Entonces debemos escuchar a los niños, contener a los padres, y auxiliar a la maestra. Sirve toda esta movida? A quien le sirve? Al niño… A los padres…? Pueden los chicos aprender lo que no aprendieron en todo el año?
Es necesario evaluar todo el contexto y las razones que indican la alta probabilidad de repitencia de un niño, no solo si pasa o no pasa… Porque suele perderse de vista si sabe o no sabe, si esta madurativamente apto para pasar al grado siguiente, si se integra o no al grupo, si no será mejor en ciertas ocaciones que recurse el año y no se siga frustrando por sus dificultades…
En fin… el año termina sobreexigiendo a los chicos…, y hasta a nosotros mismo….