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Quisiera ser grande

Viernes, Octubre 30th, 2009

“Cuando yo era chico… las cosas eran distintas. Los juegos eran otros…, la relación entre padres e hijos era diferente…, nos divertíamos de otra manera…con otras cosas…”

Estas son frases escuchadas o dichas por alguno de nosotros en algún momento de nuestras vidas, porque todos hemos sido chicos y llevamos las marcas de la infancia. Etapa que algunas veces rememoramos con tristeza y carencias, pero que siempre como una fase intensa, en donde se vivía a puro presente.

“Ser niño” es un concepto que se define en relación a otros: infancia, inocencia, ingenuidad y omnipotencia, poder, libertad, fantasías, juego y jugar…

La infancia, dentro de las etapas evolutivas que atravesamos en nuestro crecimiento y desarrollo, tiene además de sus particularidades específicas, el valor de constituir la base donde se establecen los cimientos sobre los cuales después vamos a forjar nuestro carácter, estructurar nuestra psiquis, nuestra personalidad, y nuestro modo de relacionarnos con los otros.

De niños aprendemos a comportarnos, a esperar, a tolerar, a escuchar y hablar, a obedecer y a transgredir. Aprendemos a diferenciar que está bien y que no, a elegir que queremos y que no, aprendemos y ensayamos como resolver problemas, que soluciones aceptamos y cuales no, que pretendemos de los demás y que estamos dispuestos a dar. Aprendemos que hay satisfacciones y frustraciones. Por supuesto que este es un proceso del cual no somos concientes (de hecho si lo fuéramos probablemente nos resignaríamos ante las complejidades que representa). No obstante, es la forma en que vamos construyendo nuestro sistema de defensas, recursos y estrategias para afrontar la realidad en todas sus dimensiones.

De esta manera, las experiencias vividas en esta etapa influyen en las actitudes hacia el proceso de aprendizaje, en el concepto que el niño tiene de sí mismo, y en la capacidad para formar y mantener relaciones sociales y emocionales en el futuro.

A partir de la importancia que adquiere esta etapa, y teniendo en cuenta la vulnerabilidad que existe en la personalidad del niño en éste momento del desarrollo, es quehacemos hincapié en reforzar la necesidad de respetar ese tiempo destinado a “ser niño” con todas las implicancias inherentes a dicha fase. La condición de ser chico abre camino para probar, equivocarse, ensayar, transgredir, y aprender de cada experiencia con malos o buenos resultados.

Es responsabilidad del adulto crear un espacio en torno al niño que le provea la seguridad, contención, frustración y gratificación necesaria, para que ese niño que está creciendo pueda animarse a explorar el mundo, construir su personalidad y conocer sus potencialidades.

Es en este sentido que focalizamos nuestro interés en rescatar el valor que se atribuye al espacio de juego en los niños. La posibilidad de jugar habilita la capacidad para imaginar, fantasear, despegar, diferenciar, crear, inventar. Por eso es necesario incentivar y respetar ese espacio. El adulto deberá estar allí…, acompañando, ayudando al niño a mantener la admiración viva por las cosas que elige hacer, dándole la libertad de elegir, velando por esas elecciones, permitiéndoles ser auténticos, creadores, permitiéndoles desplegar su curiosidad y emprender su búsqueda personal.

La creación de éste espacio en la infancia será el antecedente que posibilitaráel desarrollo de la capacidad creadora en el adulto. Dicha capacidad se entiende entérminos de “posibilidad de”, posibilidad de pensar más allá de una realidad especifica, más allá de un determinado punto de vista o perspectiva, de analizar diferentes propuestas. De escuchar y reflexionar más allá de uno mismo. De crear vínculos seguros y de adoptar una postura ante la vida que nos haga sentir bien, satisfechos, realizados, y no bajo la permanente sensación de estar siempre a un paso de alcanzar lo que se quiere. Posibilitará que, aún siendo adultos, podamos recurrir a un comportamiento lúdico, infantil, inocente e ingenuo cuando la situación lo requiera.

Podemos recuperar la riqueza de nuestra infancia y no sentirla como un eco lejano, como si la inocencia, el asombro y la belleza que la caracteriza hubiesen sido solo parte de un sueño.

Lic. Eliana Maratea

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“Todas las personas mayores han sido niños antes… (pero pocas lo recuerdan)”
Saint-Exupery. El Principito

Prevención, alerta o psicosis?

Lunes, Julio 6th, 2009

Nadie escapa en este momento a los mensajes de “prevención” que nos ponen en “alerta” frente a la problemática del virus de influenza N1H1 que nos aqueja, esta vez, a TODOS! Más conocida como gripe A, esta enfermedad esta en boca de todos y está haciendo que nuestras rutinas se modifiquen, muchas veces más allá de nuestra decisión u opinión.

Si bien la situación parece estar en pleno auge, y los pronósticos al momento no ofrecen indicios de mejora, sino que por el contrario, recomiendan ser precavidos, ya todos nos preguntamos “porque” no se hizo nada antes?… Las  respuestas van desde razones políticas, económicas, sanitarias, etc., hasta las sin razones de poruqe se juega con la salud física y psíquica de las personas. Y la verdad es que todo este manejo confuso de la información no ha logrado más que generar incertidumbre, desconfianza, malestar, misterio, encubrimiento. Encubrimiento de que? Este encubrimiento es real?

Lo cierto es que se han disparado las mas variadas fantasías al respecto ( para lo que a cada uno le de la imaginación), favoreciendo una actitud más paranoica que preventiva, y llevando a incorporar en muchos casos medidas de prevención que no solo son ineficaces, sino hasta iatrogénicas. Por ejemplo el tema del barbijo.

Si bien la OMS ha declarado el estado de pandemia de la enfermedad, no hay que olvidar que ese nivel de alerta, no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus H1N1, sino su extensión geográfica. Al mismo tiempo, la información respecto a la modalidad de transmisión, las medidas de prevención a aplicar y la sintomatología a tener en cuenta para considerar una posible consulta médica son claras.

Frente a ésto es importante mantener la tranquilidad y sobre todo claridad, la ansiedad y la angustia no son buenos aliados en estos contextos, colo nos ponen en situación de mayor vulnerabilidad.

Si cada uno hace lo que tiene que hacer, inevitablemente se reducirán las posibilidades de infección. Pero es necesario no entrar en estado de psicosis, porque esto paraliza, restringe, confunde y no nos permite accionar.

Para entender un poco mas, se adjunta un material más que interesante que ayuda a aclarar dudas. Espero sea de utilidad.

Gripe Pandémica

Lic. Eliana Maratea