“Una chica de 14 años se inspecciona ante el espejo. Su mirada se ilumina al verificar la delicadeza de su rostro, su cuello esbelto, hombros, senos, caderas, tobillos. Su piel clara y suave, el contorno de su cuerpo, libre de toda gordura, la llenas de satisfacción. Pero una sombra de preocupación opaca su alegría: ha visto un leve prominencia a la altura del estómago. Pero fuera de este indicio la joven se siente momentáneamente satisfecha de haber logrado acallar ese apetito que domina su existencia.
Pero, lo que ven la madre y el padre en esa imagen del espejo es muy diferente: un espectro, apenas reminiscente de la maravillosa hija que conocían, el cabello opaco y deslucido; la piel áspera y manchada; el tronco, la espalda, los brazos y las piernas cubiertos de un vello largo y sedoso; las uñas amarronadas; los huesos descarnados; y los ojos febriles y hundidos. Los padres deciden que la absurda dieta que sigue su hija ya ha llegado demasiado lejos. La chica desiente., le ofende que los padres se opongan a sus esfuerzos.”
El examen clínico diagnostica temperatura por debajo de lo normal, bajo ritmo cardíaco, inflamación, hinchazón en manos y pies, disminución de la transpiración y la secreción sebácea, y deshidratación. A esto se agrega un cuadro de anemia y la interrupción del ciclo menstrual.
La madre se queja de lo repentino que fue el deterioro físico de su hija. En cierto momento, la chica inició una dieta; al mismo tiempo empezó a exigirse con otras actividades que la mantengan ocupada.
El adelgazamiento y el cambio de conducta son síntomas de anorexia nerviosa. No obstante, es necesario descartar la presencia de trastornos físicos que provocan la perdida de peso (tuberculosis, disfunción suprarrenal, cáncer de estomago, etc.). Una percepción distorsionada del cuerpo y las funciones corporales, la búsqueda del perfeccionismo y la hiperactividad, también son síntomas.
En la joven no hay preocupación por su adelgazamiento, esta convencida de estar procediendo de manera correcta, e insiste en lo bien que se siente, alega que come lo suficiente y nunca tiene hambre. Esto se debe a que ha perdido la capacidad de reconocer la sensación de hambre.
Anorexia significa, en general, “pérdida de apetito”, y literalmente “pérdida de la voluntad de vivir”. Sin embargo, el apetito de la chica es enorme, y ella no desea morir.
La verdadera anoréxica no se queja de nada, solo de la insistencia de sus padres en que se alimente. Salvo en cuanto a la alimentación, en todos los demás aspectos de su vida se siente detenida y dominada. No puede liberarse de la sensación interior deestar siempre actuando bajo las órdenes de otros.
La trama familiar, y en especial la relación madre-hija, juega un papel fundamental en este trastorno, una separación no resuelta y una genitalidad no asumida.
La anorexia representa un esfuerzo desesperado por lograr un sentido de identidad personal, una necesidad urgente de tomar posesión del cuerpo y la mente propios para convertirse en un sí-mismo autónomo. Las ansiedades que generale necesidad de decirle adiós a la infancia son más de las que puede controlar la niña anoréxica. Por lo tanto es una forma patológica de los problemas comunes de la transición adolescente, solo que la anoréxica intenta tomar un atajo para librarse de la angustia que esa transición genera, más rápidamente.
*Del texto “El adios a la infancia” de L. Kaplan