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La soledad…

Viernes, Septiembre 10th, 2010

En los tiempos en que vivimos, donde estamos insertos en complejas redes de interacción social, donde abundan los medios de comunicación y no hay a quien le falte su teléfono celular o sus contactos en Internet, parecería paradójico hablar de soledad.

Sin embargo, no resulta tan contradictorio si pensamos la soledad en función de la calidad de nuestras relaciones interpersonales, y si consideramos que se trata de una realidad subjetiva, es decir, de una apreciación personal.

No es sencillo definir la soledad y llegar a un acuerdo, aunque comúnmente es asociada a sentimientos calificados de manera negativa. Como concepto, su significado es complejo ya que evoca tanto el placer como el displacer asociado a un estado o situación que provoca emociones y sensaciones encontradas: tristeza, desesperanza, abandono, sensación de pérdida, falta; pero también tranquilidad, satisfacción, goce y creación.

En un primer intento de definición podemos decir que por soledad se hace referencia al estado anímico ligado al sentimiento displacentero que genera la situación involuntaria de no estar relacionado significativamente (o de manera próxima) con alguien.

Sin bien hoy por hoy estamos inmerso en una compleja red social, las relacionesse caracterizan por la superficialidad, la falta de compromiso, intimidad y privacidad. Característica que dificulta la canalización de la necesidad de encontrar vínculos que aporten la intensidad necesaria para la satisfacción y el bienestar emocional de cada uno.

La experiencia de soledad deviene fundamentalmente de un sentimiento de insatisfacción frente a las relaciones sociales. La persona vivencia menores niveles de intimidad y reciprocidad de lo esperado. Se encuentra en una situación de expectativa, siente que existe una ausencia(a veces sin forma) que genera un estado de ansiedad difusa. Para resolver ésta carencia se busca establecer un vínculos que permitan romper el aislamiento, pero la ansiedad lleva a implicarse en relaciones inapropiadas que cuando fracasan, acentúan el sentimiento que precisamente se buscaba evitar. O con frecuencia se intenta lograr intimidad demasiado rápido, generando incomodidad y “huida” en el otro. Así se crea una dinámica circular donde la soledad cada vez es sentida con más intensidad. Cuando más ansiedad se deposita en la demanda, mas rechazo se suscita.

En las relaciones de pareja es necesario tener en cuenta que, así como necesitamos del vínculo con alguien que nos provea una sensación de apego, cuidado y protección (padres, novio, esposo, amigo), también necesitamos formar parte de un grupo que nos provea sentimientos de pertenencia e integración social. Ambos tipos de relación desempeñan una función de complemento, por lo cual la carencia de cualquiera de estos dos espacios lleva a experimentar sentimientos de soledad e insatisfacción, a pesar de las gratificaciones encontradas en la relación existente.

Anteriormente mencionamos que se trata de una realidadsubjetiva, una apreciación personalque nace de cada uno. Una persona se siente sola, y debemos reconocer que no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Alguien puede sentirse a gusto sin compañía, o solo en medio de una multitud. Las personas difieren en el grado en que disfrutan o padecen la soledad. Quienes manifiestan estar aislados así como lo anhelaban, no se sienten solos, ya que a veces la privacidad, la intimidad y el encuentro con uno mismo resulta ser una experiencia necesaria.

En otras oportunidades, las personas utilizan la soledad como recurso defensivo, se refugian en la para protegersefrente a rechazos sociales reales o imaginarios. Evitan de este modo posibles ataques a su autoestima aunque este proceder implique un mayor sentimiento de soledad. El pensamiento “mejor solo que mal acompañado” sirve como justificativo.

La soledad puede ser considerada un problema cuando no la elegimos, no sabemos estar con ella o no sabemos salir de ella. Pero también recordemos que la soledad puede ser una oportunidad para encontrarnos con nosotros mismos, nuestros pensamientos y necesidades.

No le pidas peras al olmo

Miércoles, Mayo 26th, 2010

Si bien sabía de la existencia del libro “No le pidas peras al olmo” de la Lic. Hilda Levy, de hecho me había realizado diversos comentarios acerca del mismo (tanto colegas como pacientes),  por alguna razón (que prefiero dejar pasar esta vez), recién hace un par de semanas despertó mi curiosidad en una librería y decidí leerlo. Para mi sorpresa, grata sorpresa, se trató de una lectura sumamente agradable, entretenida y útil, en tanto el recurso descriptivo de la autora frente a situaciones cotidianas, es más que ameno, divertido e inteligente.

Lo primero que causó en mí  fue mucha gracia, mucho placer y ganas de seguir leyendo! Después, me permitio hacer la lectura profesional que corresponde. Pero si lo cito en este espacio es porque considero que cualquiera que se interese por conocerse un poco más a si mismo y a quienes estan cerca nuestro, como dice la autora “para aquellos que cuentan con un olmo en su jardín”… y pretenden que se convierta en pera, vale la pena leerlo.

Porque todos en algun momento de nuestra vida, estamos insatisfechos con algo, o con alguien, nuestro narcisismo nos hace dificil aceptar que el otro es diferente, esperamos y exigimos que cambie, pasamos de la ilusión a la desilusión, y obviamente a la angustia. Por eso quiero invitarlos a que lo lean, y quiero citar un comentario de la autora para reflexionar:

Si los elegimos (al olmo se refiere) para plantarlos en nuestro jardín, ¿por qué no disfrutar entonces de sus ramas sólidas y elásticas,      sus hojas hermosas, su tronco fuerte y robusto o su sombra reparadora?…

Lic. Eliana Maratea