En los tiempos en que vivimos, donde estamos insertos en complejas redes de interacción social, donde abundan los medios de comunicación y no hay a quien le falte su teléfono celular o sus contactos en Internet, parecería paradójico hablar de soledad.
Sin embargo, no resulta tan contradictorio si pensamos la soledad en función de la calidad de nuestras relaciones interpersonales, y si consideramos que se trata de una realidad subjetiva, es decir, de una apreciación personal.
No es sencillo definir la soledad y llegar a un acuerdo, aunque comúnmente es asociada a sentimientos calificados de manera negativa. Como concepto, su significado es complejo ya que evoca tanto el placer como el displacer asociado a un estado o situación que provoca emociones y sensaciones encontradas: tristeza, desesperanza, abandono, sensación de pérdida, falta; pero también tranquilidad, satisfacción, goce y creación.
En un primer intento de definición podemos decir que por soledad se hace referencia al estado anímico ligado al sentimiento displacentero que genera la situación involuntaria de no estar relacionado significativamente (o de manera próxima) con alguien.
Sin bien hoy por hoy estamos inmerso en una compleja red social, las relacionesse caracterizan por la superficialidad, la falta de compromiso, intimidad y privacidad. Característica que dificulta la canalización de la necesidad de encontrar vínculos que aporten la intensidad necesaria para la satisfacción y el bienestar emocional de cada uno.
La experiencia de soledad deviene fundamentalmente de un sentimiento de insatisfacción frente a las relaciones sociales. La persona vivencia menores niveles de intimidad y reciprocidad de lo esperado. Se encuentra en una situación de expectativa, siente que existe una ausencia(a veces sin forma) que genera un estado de ansiedad difusa. Para resolver ésta carencia se busca establecer un vínculos que permitan romper el aislamiento, pero la ansiedad lleva a implicarse en relaciones inapropiadas que cuando fracasan, acentúan el sentimiento que precisamente se buscaba evitar. O con frecuencia se intenta lograr intimidad demasiado rápido, generando incomodidad y “huida” en el otro. Así se crea una dinámica circular donde la soledad cada vez es sentida con más intensidad. Cuando más ansiedad se deposita en la demanda, mas rechazo se suscita.
En las relaciones de pareja es necesario tener en cuenta que, así como necesitamos del vínculo con alguien que nos provea una sensación de apego, cuidado y protección (padres, novio, esposo, amigo), también necesitamos formar parte de un grupo que nos provea sentimientos de pertenencia e integración social. Ambos tipos de relación desempeñan una función de complemento, por lo cual la carencia de cualquiera de estos dos espacios lleva a experimentar sentimientos de soledad e insatisfacción, a pesar de las gratificaciones encontradas en la relación existente.
Anteriormente mencionamos que se trata de una realidadsubjetiva, una apreciación personalque nace de cada uno. Una persona se siente sola, y debemos reconocer que no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Alguien puede sentirse a gusto sin compañía, o solo en medio de una multitud. Las personas difieren en el grado en que disfrutan o padecen la soledad. Quienes manifiestan estar aislados así como lo anhelaban, no se sienten solos, ya que a veces la privacidad, la intimidad y el encuentro con uno mismo resulta ser una experiencia necesaria.
En otras oportunidades, las personas utilizan la soledad como recurso defensivo, se refugian en la para protegersefrente a rechazos sociales reales o imaginarios. Evitan de este modo posibles ataques a su autoestima aunque este proceder implique un mayor sentimiento de soledad. El pensamiento “mejor solo que mal acompañado” sirve como justificativo.
La soledad puede ser considerada un problema cuando no la elegimos, no sabemos estar con ella o no sabemos salir de ella. Pero también recordemos que la soledad puede ser una oportunidad para encontrarnos con nosotros mismos, nuestros pensamientos y necesidades.