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Tribus urbanas

Lunes, Junio 1st, 2009

A que nos referimos específicamente cuando hablamos de “tribus urbanas” en la sociedad actual?. Una tribu es un grupo de personas que se comporta de acuerdo a las ideologías de una subcultura, y es “urbana” en tanto se origina y se desarrolla en el ambiente de una ciudad.

El término tribus urbanas fue utilizado por primera vez por Michel Maffesoli, sociólogo francés que se refiere a éstas como “unidades homogenéas que se comparan con el resto de la sociedad”. Lo que determina la conformación de una subcultura es el compartir intereses y cualidades estéticas, ideológicas, políticas, de identidad sexual, códigos estéticos, etc. Comparten ideas, conceptos, formas de entender el mundo, de expresarse, de identificarse y mostrarse. Llegando a crear símbolos propios, un lenguaje y una imágen particulares. El objetivo es crear un grupo socialmente diferenciado de lo “esperable”. Es diferenciarse, e identificarse y pertenencer al mismo tiempo. Es parte del transitar adolescente, una especie de ensayo de roles, y una delimitación de territorios, un fenómeno de búsqueda de la propia identidad.

Y en esta diferenciación han surgido grupos de lo más variado, que no dejan de sorprendernos con su particualridad. En su momento hicieron historia los hippies, los motoqueros, los metaleros, también los punks, los breakdancers y cada una de sus sub-grupos.

En su libro “Tribus urbanas”, María José Hooft sintetiza el concepto muy claramente: “Hay cuatro pilares que sustentan la identidad de una tribu: una estética, el estilo de música, los lugares frecuentados y un lenguaje; eso, sobre la base de una ideología en común, que aunque muchas veces se enmascare como falta de ideología, siempre está allí, subyacente, ya que la no ideología es una ideología”

En nuestra sociedad, podemos ver desde sobrevivientes setentosos como los artesanos, punks, skins heads, pasando por rastas, metaleros, rollingas, regaaetoneros, góticos, dark, hip hoperos, skater,  hasta emos, floggers, otakus, cumbieros, gothic lolitas, etc., etc., etc… Se estima que entre un 20 y un 30% de los adolescentes actuales se identifican con alguno de estos grupos de pertenencia. No obstante, muchas de estas tribus tienen limites flexibles en cuanto a sus adeptos, y hay quienes solo comparten una forma de vestir, o una moda sin copiar los comportamientos inherentes del pertenecer a una determinadad tribu

Además y sobretodo, no hay que dejar de lado, que la  mayoría de las veces, es un fenómeno transitorio, una especie de ensayo donde jugar y actuar, en la transición hacia la vida adulta. Por el moemnto, se constituyen en verdaderos grupos de contención emocional y afectiva frente a los ambiguos sentimientos de soledad y transgresión de los adolescentes, la busqueda de comprensión y el rasgo distintivo.

Para seguir leyendo…

Especial Perfil-”Tribus urbanas”

La Nación -”Tribus urbanas, lugares de pertenencia”

Lic. Eliana Maratea

Tengo la desgracia de tener un hijo adolescente….

Viernes, Mayo 8th, 2009

“Hola, la llamo porque tenemos la desgracia de tener una hija adolescente…” , asi comienza la conversación telefónica un padre que se comunica para solicitar orientación ( o en sus palabras “ayuda”). Frase que me sorprende, pero no tanto, dado que deja leer el estado de saturación y desorientación en que se encuentra ese papá ante la adolescencia de su hija.

Ampliando el tema, este papá comienza a describir las conductas “inconcebibles!” de su hija. Desautorización, rebeldía, transgresiones constantes, y su desconcierto al respecto “yo no se si no entiende o que…”.

Todos tenemos adolescentes alrededor, ya sean propios o ajenos, en la familia, o en el trabajo, y conocemos que es esto de “la edad del pavo”.

Cuando se empiezan a observar comportamientos diferentes, contestaciones un tanto agresivas, hábitos diversos, actividades y amigos nuevos, cambios en la manera de vestir, rebeldía en un ….niño?, …púber?, ….joven?, en fin…, se suele escuchar “esta entrando en la adolescencia” . Y el tono de voz de este comentario refleja por un lado, una actitud de comprensión y justificación por el adolescente; y por el otro expresa la sensación de irritación que esa transición de los adolescentes genera en los adultos.

La adolescencia es una etapa evolutiva que se define como un periodo vital signado por profundos cambios estructurales (físicos y psíquicos), ante los cuales la rebeldía es una característica típica, y un recursos adpatativo con que cuenta el adolescente para “afrontar” y “confrontar” con estos cambios.

Lo que define a esta etapa es la transición, es una etapa que tiene la peculiaridad de dejar y tomar algo al mismo tiempo, de cambiar. En primer lugar, es una transición de lo infantil a lo juvenil, en donde se trata de dejar un cuerpo de niño y aceptar un nuevo cuerpo. Tal modificación promueve una reestructuración psiquica y emocional, la búsqueda de una identidad propia, y el ensayo de nuevos roles.

Esto se acompaña de una nueva forma de relación con los demás, ya sea padres o pares. Se observa que el adolescente se aparta reactivamente de sus padres, y parcialmente comienza a reemplazarlos por lo pares; los amigos son el primer punto de referencia y contención para un adolescente. El mejor amigo compite con la figura paterna, en tanto se presenta como alguien igual a él, y por lo tanto puede comprender lo que le pasa, la incertidumbre ante los cambios y el desconcierto. Es alguien con quien compartir lo que le pasa.

La sensación que atraviesa al adolescente recata la importancia de no quedarse solo, no quedarse afuera de…, y esto moviliza la necesidad de pertenecer, de buscar un grupo de pertenencia, de ser diferente pero igual a otro, otro con que identificarse. Este punto es el que promueve la conformación de las actuales “tribus urbanas” tan diversas y particualres.

Este proceso natural de transición también implica un juego de renuncias, fundamentalmente a los ideales forjados en la infancia acerca de como sería de grande, a la imagen corporal que se había formado de sí mismo para cuando crezca. En este caso las diferencias entre lo idealizado y la realidad de la imagen corporal genera un intenso conflicto que suele traer dificultades, promoviendo a veces, la búsqueda de soluciones mágicas, transitorias, cambiantes y no siempre sanas.

Esta diferencia conflictiva entre lo que se quería ser y lo que se es, es dificil de resolver y afrontar para el adolescente, con los miedos e inseguridades sobrevienen los cambios de humor, la vergüenza y el sentimiento de inferioridad frecuentemente observados, el aislamiento, el abandono personal o la excesiva preocupación por la imagen.

Fente a ésto, la actitud desafiante, transgresora y rebelde que presentan no es más que el recurso defensivo del momento, frente a dicho proceso de cambio.

Por eso es tan necesario e importante el apoyo, entendimiento y el acompañamiento que la familia pueda brindar en ésta etapa evolutiva de reestructuración y reactualización psíquica, donde todo lo construido y alcanzado hasta el momento está sujeto a revisión. Frente a la ambiguedad de los procesos inherente a la adolscencia, no se trata de desesperarse, sino de ser paciente, contener, dialogar y buscar orientación cuando se sienta que se está llegando al límite.

Lic. Eliana Maratea