Verano, vacaciones, descansar… es lo mismo vacacionar que descansar? En general asociamos y equiparamos estos conceptos, pero realmente descansamos cuando nos vamos de vacaciones? Ya arrancamos en octubre pensando a donde ir, como ir, cuando y con quien. Si estamos solos el mayor problema a resolver es “con quien” nos vamos. A nadie le gusta planificar las vacaciones solo. Entonces ésto ya empieza a disparar varios puntos de cuestionamiento sobre nosotros mismos, porque solos? que hago que no me relaciono con los otros? en que gasto o pierdo el tiempo si no es en “gente”? Tengo un conflicto de relación ? En fin…mas preguntas, mas estrés.
Si vamos en familia el punto de conflicto suele ser “a donde”?. En caso de haber chicos hay que pensar en ellos, donde no hay riesgos, donde se pueden entretener sin demandarnos mas de la cuenta, se aburrirán? a cuantas horas de viaje estamos, se cansarán? Podré descansar? Y ya desde el vamos, entramos en un estado de alerta e hipervigilancia que nos tensa mas que relajarnos. Finalmente, esperamos que se terminen para volver a casa, retomar la rutina, y festejar que comienzan las clases!
Otra posibilidad, vacaciones en pareja!!! Amor, mimos, fantasías, una luna de miel. Pero… y después? Porque no se puede continuar con esa luna de miel? Que nos pasa? Se rompen las ilusiones? Porque? Y si, otro nuevo problema. Queríamos ir realmente a ese lugar? No. Y porque accedimos?… ni nosotros mismos sabemos la respuesta. Entonces?… Si somos complejos, humanos y rebuzcados. Pensamos por demás o no pensamos. Es difícil encontrar el equilibrio…
Descansamos en vacaciones?
Lic. Eliana Maratea
*****