Quien no ha dicho o al menos pensado esto, “siempre tengo la culpa”...de algo…de todo!!! A veces como pregunta, nos cuestionamos esto, y reflexionamos al respecto. Y resulta saludable pensar el tema, como nos involucramos en lo que experimentamos, y nos implicamos en lo que “nos pasa” (sabiendo que en general no “nos pasa” sino que nosotros mismos, concientes o no, generamos las circunstancias y situaciones que nos atraviesan).
Pero a veces, este “Tengo la culpa?” es una afirmación, y el manejo de esa culpa es mucho más complejo, entre otras cosas, porque adquiere carácter de incuestionable, irrevocable, y enfermizo.
“Soy culposa/o” y no hay nada que hacer, para estas personas el otro rara vez es responsable de algo, y ni siquiera ella utiliza la palabra “responsable” sino que se refieren como “culpables“. Son personas que han desarrollado (por su propia historia de vida) un alto sentido de autocrítica, y en el exámen de evalución nunca aprueban, siempre pierden, nunca estan a la altura de las expectativas, ni de los otros, ni de ellos mismos. Apenas “se les escapa” una crítica sobre los demás revierten lo dicho inmediatamente justificándose en que “no tengo nada que reprocharles porque el problema es mio”. Y si tienen razón en tanto deben resolver un conflicto consigo mismos. Y…? que hacen con eso?. Se podría decir que son masoquista, les gusta estar mal, sufrir, padecer, pero si fuera asi…porqué se quejan y consultan al respecto?
Muchas veces consultan poruqe esperan que el profesional les siga marcando sus errores, sus faltas, en definitiva…su culpa. Esto que parece contradictoio, el hecho de pedir ayuda para seguir padeciendo, es el rprincipio que nos permite como profesionales entrar en la vida del paciente, evaluarlo, conocerlo y habilitarnos un lugar para intervenir.
Dentro de la consulta, es factible que el paciente, para referirse a si mismo, oscile entre la ironía, el cinismo, y la angustia, siendo esto consecuencia de un conflicto permanente y estrucutral entre una instancia psíquica mas crítica (superyoica) y por momentos a una instancia psíquica que solo busca la satisfacción (ello). La angustia es la manifestación de ese conflicto interno entre instancias psíquicas, que pone a prueba constantemente la fortaleza o fragilidad del YO.
Suelen ser personas que en su discurso resultan densos, repetitivos, viscosos, quejosos no en el contenido de lo que dicen sino en la entonación, en la forma en que dicen, lo que freceuntemente lleva a “cansar” a quienes están a su alrededor. Y como ayudarlos? Escuchando, conteniendo, buscando ayuda profesional y acompañando. Pero es necesario no “alimentar” esa actitud, sino interrogarla para comenzar a resolver.
Lic. Eliana Maratea
Es muy interesante el texto, sabes yo paso por lo mismo, siento que necesito ayuda pero a la vez soy muy arrogante, quiero cambiar pero mi enojo y mi egoismo es mayor, y no puedo controlarme, soy de los que dice que todo esta en el cerebro y se que puedo cambiar, siento que estoy cansando a las personas a mi alrededor, me podrias dar unos tips mi mail es jero215@hotmail.com gracias.
saludos.!!!
ola sabeis algo de lo contrario, que tu pareja se piense que siempre tienes la culpa??gracias, un saludo